miércoles, 10 de abril de 2013

Hola a todos, ya estoy por aquí otra vez con el objetivo de contaros como consiguen desde dentro de una pequeña y humilde ONG organizarse para que todo funcione lo mejor posible.

Legalmente en SPH comenzaron a funcionar un día como otro cualquiera siendo 14 de diciembre de 2008, pero su actuación como agrupación solidaria procedía de antes, debido a que la actual directora y precursora de esta agrupación sentía una necesidad imperiosa de acudir a ayudar a los más desfavorecidos, por lo que periódicamente acudía allí donde a su parecer sería necesaria su ayuda y cada vez que realizaba uno de sus viajes la respuesta de su entorno cercano aportando todo tipo de ayuda tanto material como humana era más que impresionante. En base a esto decidieron ir más allá y crear su propia y pequeña ONG para derrivar las barreras legales que tenían y poder tener una mayor implicación.

La mayoría de personas pensaría que es una tontería, que con tan pocos recursos y apoyos no iban a coseguir nada, aunque lo que realmente no tiene ni pies ni cabeza es pensar de ese modo, y eso es lo que la presidenta, Doña Pilar Rodríguez Belart, quiere inculcar a todo aquel que pueda. Ella tiene una mentalidad muy positiva y de la que consigue contagiar a todo el mundo y esto se debe a que su filosofía de vida se basa en ayudar a los demás, por pequeña que pueda ser tu aportación y lejano que parezca el objetivo, ya que los objetivos están por eso, para cumplirlos a base de trabajo, esfuerzo y dedicación y si se quiere se puede conseguir, de aquí el nombre de la organización.

Hablando ya de la estructura interna se puede destacar a esta mujer como la cara visible de la organización, lo que no significa que sea ningún tipo de jefa ni nada por el estilo, dentro de la organización hacen inca pie en que todos aportan lo máximo que pueden y trabajan como un auténtico equipo que colaboran entre ellos como si de una familia se tratase, cada uno como puede, por ello hay dos tipos de implicaciones. A un lado encontramos a los socios que pagan unas cuotas, de la cuantía que cada uno estime oportuno, mientras al otro lado se encuentran los colaboradores, que son los que realmente se mueven a la hora de llevar acabo los proyectos. Y una de las cosas que desde mi punto de vista me parece más admirable es la importancia que le dan absolutamente a todo, hasta el punto de que para no gastar nada y aprovechar todo para invertirlo en los proyectos NI SI QUIERA TIENEN SEDE, se reúnen en la casa de cualquiera de los integrantes cuando necesitan hacer alguna reunión. Siguiendo la misma filosofía de ahorro, cuando realizan alguno de los viajes a los países subdesarrollados para llevar el dinero o los materiales que han conseguido, generalmente realizados por la presidenta, se los pagan ellos mismos de su bolsillo para no quitarle a estas personas que tanto necesitan ni un solo céntimo de estos bienes que tanto aprecian allí aunque para nosotros no tengan el más mínimo valor.

De esta manera creo que deberíamos concienciarnos, empezando por un servidor, de que no hay nada más satisfactorio que la sensación de que has hecho todo lo que tienes en tu mano para echar una mano a alguien que lo necesita realmente, sin necesidad de irse al tercer mundo, se puede empezar ayudando al de al lado. Así concluyo esta publicación con una frase que creo que refleja en gran medida la labor de SPH:
 No importa lo grande que seas, sino lo grande que hagas sentirse a los demás.

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